"Amor y muerte con sonido pop". (Ojo con los spoilers).
Las salas recibieron Cumbres borrascosas, la nueva adaptación cinematográfica de la novela de Emily Brontë, que, ciertamente, no ha pasado desapercibida.
Cumbres borrascosas llegó a los cines con polémica.

En el marco de San Valentín llegó una de las primeras películas de corte taquillero de 2026. Mientras que enero y febrero suelen ser meses de estrenos poco ambiciosos, las salas recibieron días atrás Cumbres borrascosas, la nueva adaptación cinematográfica de la novela de Emily Brontë, que, ciertamente, no ha pasado desapercibida.
La película ha logrado dividir al público y a la crítica —aunque esta última se muestra más cercana a la desaprobación—, y una de las razones es la libertad que se tomó la directora Emerald Fennell en esta adaptación, que se suma a una larga lista de versiones basadas en la obra romántica, entre las que se cuentan las firmadas por Luis Buñuel y Jacques Rivette.
La cinta está protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, dos figuras de Hollywood que representan los estereotipos de belleza actuales y que en este film interpretan a Cathy y Heathcliff, la problemática pareja literaria atravesada por la violencia, la diferencia de clases, la imposibilidad de concretar el amor y una concepción del romance que se vincula estrechamente con la muerte.
Entre las decisiones rupturistas que tomó la directora para esta adaptación se cuenta la vinculación de la obra de Brontë con Romeo y Julieta, de William Shakespeare. Así, la conjunción entre amor y tragedia queda planteada desde los primeros momentos de la historia y también inscribe a Cumbres borrascosas dentro de una tradición.
Por otro lado, lo disruptivo de la adaptación de Fennell también tiene que ver con los anacronismos que deliberadamente invaden la pantalla: la música de Charli XCX, los vestuarios y los decorados.
En una operación similar a la de Sofia Coppola en María Antonieta, la directora crea su propio mundo de Cumbres borrascosas: un universo más pop, con una sexualidad más actual, atravesado por referencias y donde la estética, en muchas ocasiones, se impone por sobre el relato.
Por momentos, Cumbres borrascosas peca de naíf y de edulcorada, sobre todo cuando el vínculo amoroso se construye a base de repeticiones y no de una profundización en los personajes, la época y la lógica de amor y muerte que se instala desde el comienzo. En esas ocasiones, parece que Fennell desperdició la posibilidad de realizar una gran película y que, en cambio, logró una obra polémica, molesta para algunos y cómoda para el gran público.
Así, esta nueva adaptación de Cumbres borrascosas está muy en sintonía con el cine pop actual y sus aciertos visuales resultan bienvenidos, pero, a lo largo de sus más de dos horas de duración, nos encontramos con personajes planos, cuyas oscuridades quedan reducidas a aspectos sexuales, hasta el punto de que por momentos parece que estuviéramos frente a una nueva Cincuenta sombras de Grey.
De todos modos, se celebra la elección de Fennell de apostar por una versión ultrapersonal de una historia conocida por todos y, de ese modo, seguir construyendo una filmografía que, aunque aún breve, ya muestra una marca autoral que nunca pasa desapercibida.
Fuente: Indie Hoy



