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SEP

Con lenguaje universal


Publicada: 23-09-2019

Presenta Nuclear



“Cuando termino de escribir una canción, pienso si Sabina la aprobaría o no”

Para los jóvenes músicos, ¿cómo es vivir pensando en los grandes de su país?

Eso y algunas otras nociones más, en esta nota del solista Leiva.

 

El cantante y compositor español habla de su nuevo álbum, Nuclear, que presentó en Argentina este mes.

Con 39 años de vida y algunos de ellos en la banda Pereza, Leiva tiene una interesante relación con Argentina, por nombrar algo, fue productor del último trabajo de estudio de Abel Pintos.

Para Nuclear, su nuevo disco, prersentó una docena de temas que, a diferencia de lo que hacía en los discos anteriores, José Miguel Conejo Torres se metió a fondo con sus propias vivencias.

 

"No me parece especialmente luminoso, ni tiene un carácter de celebración. Quizá es un disco en el que trato más de reconciliarme conmigo mismo y de bucear y transitar por lugares que antes no me había atrevido. Y sin dar muchos rodeos", expresa.

 

Esta vez Leiva se permitió indagar en su propia intimidad, a través de canciones que definen en cierto modo su perfil, en el aquí y ahora. "Uno intenta parecerse lo menos posible a sí mismo, en sus discos. Siempre estás huyendo de tí y dejando referencias que te recuerden a. Pero esta vez me propuse contar lo mío y sin demasiados aderezos. Al fin de cuentas, los que me siguen lo hacen por lo que soy. Y los que no, igual. Siento que hasta ahora, en cada disco intentaba conquistar más gente y terrenos. Y es un poco agotador. Uno tiene que combatir su propia fórmula de hacer las cosas, no caer en el autoplagio e ir buscando un lugar que es difícil encontrar. La verdad es que en las entrevistas siempre digo que estoy orgulloso de mis discos”, continúa.

 

Cuando se le pregunta sobre la dualidad compositor-productor de álbumes, la tiene clara y Sabina para uno y otro caso, es aprendizaje constante, según cuenta Leiva en primera persona:

“Hay que saber identificar cuáles son los elementos y los hilos que pueden sujetar una canción. Y trabajando con Joaquín me he dado cuenta de que la grandeza suya radica en los versos más cotidianos y menos acrobáticos.

Trabajando con Abel Pintos y con Joaquín Sabina o con otros artistas, grandes, medianos o pequeños, me he dado cuenta de que todo consiste en ir quitándole elementos. Me he puesto a trabajar con Joaquín, y me di cuenta de que sólo podía ayudarlo quitándole cosas. Con Abel, lo mismo.

Cuando se le pregunta sobre quién o qué cosas lo inspiran, no tiene ‘drama’ en responder:

Estoy hablando de los movimientos sísmicos con una compañera con la que voy y vengo desde hace muchos años. Ahora estoy en pareja, pero al momento de componer las letras del disco, no. Llevamos muchos años así. Es una fuente inagotable de canciones, y también de sufrimiento.

 

En el álbum, no todo es amor de pareja o desamor, también Leiva le canta por primera vez a dos integrantes importantes de su familia:

Hablo de mi padre y de mi hermana, que les amo, pero de quienes antes nunca había hablado en mis canciones. Me salieron dos versos muy importantes: en uno digo “me descubro pensando en mi viejo, cada día un ratito me pasa", que es una cosa que me ocurre; y luego hay una imagen que tengo guardada en mi corazón, que es la de mi hermana, que dibujaba medias lunas en el techo de su habitación. Tuve un ataque de nostalgia.

Mi papá es poeta, trabajó durante muchos años como periodista, y se dedica a la poesía desde hace mucho tiempo.

 

Si se le pregunta al artista por la comparación típica que puede surgir entre sus escritos y los de su papá, Leiva responde: Hay un control de calidad de mis propias canciones. Cuando termino de escribir una, pienso si Sabina la aprobaría o no, y supongo que algo igual me pasa con mi padre. Haber tenido en casa la importancia del texto de la poesía me hace tener un compromiso con el texto.

 



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